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Crónica y reflexiones del Séptimo Encuentro AA. AA. Safa y 3

Por Fernando Sánchez Resa.

No llegaron a intervenir las promociones que celebraban su 25 aniversario: Magisterio, FP2, Bachiller, ESO y FP1, todas del año 1994. Fue una auténtica pena, pues la idea de MMM era buenísima y la forma más acertada de ir entrelazando las viejas generaciones de safistas con las nuevas para que la savia no se agote, pero no sé las razones reales de ello, aunque intuyo alguna de ellas, además de la oficial que nos explicó Javi: «No haber tenido tiempo de organizarse…». Una auténtica pena, repito, que seguro intentarán subsanar los incondicionales de esta asociación, aunque nos corresponde a todos hacer un proselitismo asociativo sincero para que este movimiento, el de los antiguos alumnos Safa-Úbeda, no decaiga y no se vaya a pique. Hay que confiar en Dios y en todos nosotros, como dice el famoso proverbio: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Es lógico que Francisco Bordés Ruiz, como presidente de esta asociación desde que echó a andar, saliera al estrado a mostrar agradecimiento y a pedir ayuda sincera para que venga savia nueva y mies renovada; empezando por su relevo; y continuando por la asistencia a estas reuniones de los múltiples alumnos de todo tipo y condición que han pasado por esta tahona educativa única, cuyos productos humanos andan enalteciendo, por todo el orbe terráqueo, su lugar de origen.

A continuación, llegó la poderosa voz del amigo Pedro Mora Figueroa para dar un corto, improvisado, encendido y agradecido discurso, comparando a su amada revista Amalgama con una niña de 9 años de edad, que comenzó su andadura el 2010, con su promoción 60-62, teniendo 22 números publicados en papel (21, en realidad, pues está aún sin publicar en papel el primero, el que hicieron don Jaime y su troupe, pero que sí se puede consultar en el RECREO (http://asafa.eu/) de Pepe Aranda, juntamente con el resto de números de la revista).

Pedro agradeció sinceramente a Miguel Raya (promoción del 73) por su valentía en coger el testigo para llevar, a esta niña de papel (y en digital) hacia la pubertad y adolescencia con sabiduría renovada, haciéndola mujer de aquí a unos años, para disfrute de todos los safistas. ¡Titánica tarea (la de Pedro Mora) que nunca sabremos ni podremos agradecer ni valorar en su justa medida, pues este villanovense universal ama tanto a la Safa y a Úbeda como a la tierra que le vio nacer, lo mismo que a su Zaragoza, en donde vive felizmente, cual maño dinámico y emprendedor, importando y exportando safismo y ubetensismo de los buenos por los cuatro costados!

La clausura del acto estuvo a cargo de las pausadas y escogidas palabras del R. P. Enrique Gómez-Puig Gómez S. J., Director General de Fundación y Patronato SAFA que, con el empaque personal que le da el sacerdocio, el cargo institucional que ostenta y su formación múltiple universitaria, supo improvisar -basándose en el texto que traía preparado- un discurso de agradecimiento y solvencia, remarcando el espíritu safista del que tanto se había hablado en las intervenciones anteriores, que no es ni más ni menos que el Espíritu Santo que vela -y seguirá velando- por esta magna y colosal institución educativa que todos conocemos por SAFA.

La comida, en uno de los salones del hotel Ciudad de Úbeda, fue larga y tendida, aunque podían habernos metido en otro lugar más grande y/o espacioso, ya que estuvimos estrechos y en donde las voces de los compañeros de mesas amplificaban el ruido a la enésima potencia, por lo que solamente se podía conversar con los muy próximos o cercanos. A nosotros, nos tocó la mesa de magisterio que estaba un tanto despoblada, por el abandono de última hora de algún que otro maestro, aunque nos sentíamos apretados, como “piojo en costura” o “sardinas en lata” que diría un castizo andaluz. Me consta que no fue culpa de la dirección de la asociación, sino de un cambio por parte de la dirección del hotel al tener otras demandas en ese mismo día, quizás más sustanciosas económicamente que la nuestra.

Menos mal que lo pudimos compensar con la agradable compañía que nos tocó en suerte, aprovechando las sustanciosas conversaciones emprendidas y gracias al trato exquisito de los camareros, especialmente una camarera gentil… Fueron casi tres horas de un maratón digestivo en el que, como en ciertas bodas, el segundo plato casi ya ni nos cabía, pues los aperitivos y el tiempo en servirlos habían copado todo el apetito que traíamos.

Cuando, tras haber estado tres horas departiendo conversación, añoranza y cariño con los más cercanos y algunos más lejanos, empecé a elucubrar, una vez solo en mi casa, sobre los cuatro objetivos que -en buena lid y en aras del injerto de savia nueva para la asociación- se habían marcado Paco Bordés y Manuel Martínez Molina (MMM), soñando en halagüeños visos de futuro, dándome pena que no los hubiesen conseguido plenamente, pues solamente habían sido alcanzados en un cincuenta por ciento: renovación del presentador del acto y de la dirección de la revista Amalgama, mientras que la asistencia de las promociones Safa que cumplían 25 años y el relevo de la dirección de la asociación, no habían sido posible conseguirlos; aunque se pensó amablemente en mi persona como nuevo presidente de la asociación (lo que agradezco desde aquí), pero sin tener en cuenta mi estado civil: abuelo jubilado imprescindible, súper necesario y muy ocupado, tanto de mi nieto Abel como del que está en camino (Saúl); y de que resido permanente en la capital del Guadalquivir, con escasa libertad de movimiento y tiempo libre para dedicarlo al cargo ofrecido. Y, aunque me costó horrores rechazar esta oferta de buenos amigos, no tuve más remedio que hacerlo, porque creo que para este servicio -tan importante y necesario en nuestra Asociación de Antiguos Alumnos de la Safa de Úbeda- mejor sería ir pensando y buscando una persona, a ser posible mujer, ahora que las féminas están cogiendo protagonismo también en el ámbito público, puesto que en el privado y familiar todos sabemos su demostrada solvencia y poderío; y si residiese en Úbeda, miel sobre hojuelas. Esta es mi humilde opinión al respecto, por si puede servir para algo…

¡Ah!, agradezco sobremanera a Mari Carmen Ruiz Ara y a Pepe Aranda los préstamos de sus conseguidas fotos al ser destacados profesionales, bajo el paraguas de aficionados, que han servido para ilustrar, iluminar y mejorar ostensiblemente este escrito.

La tarde del domingo fue la elegida para nuestra plácida vuelta, pues Sevilla, con el retorno del Rocío y la preparación de su magnificente Corpus Christi, nos estaba esperando con los brazos abiertos; aunque era, esa tarde-noche, el Paseo de la Alameda de Hércules quien albergaba al ser más querido y cercano a mi corazón, el que me vuelve loco de amor… 

Úbeda-Sevilla, 9 de junio de 2019.

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