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Crónica y reflexiones del Séptimo Encuentro AA. AA. Safa 2

 

Por Fernando Sánchez Resa.

La populosa e indomable foto grupal (“¿Dónde está Wally?”) se repitió, un año más, ante la verja de la puerta de la iglesia que da al patio, siendo una de las protagonistas indiscutibles de este séptimo encuentro; mientras el incombustible Eduardo Jiménez Torres, “Zorrica”, deambulaba entre safistas veteranos buscando la noticia y la entrevista más señeras para servirlas en bandeja de plata a sus, tan amadas, Úbeda y Safa; pues, como antiguo alumno que es, lleva su huella indeleblemente impresa en su corazón para siempre. Después, se complementarían con otras muchas y variadas fotos de promociones, compañeros y amigos con el fin de que las diversas instantáneas resumieran el momento, el lugar y el día, tan especiales, tratando de que ese tiempo vivido tan intensamente no sea orillado ni olvidado.

Seguidamente, todos nos fuimos preparando, aunque con una lentitud asombrosa, para ubicarnos en el salón de actos, con la particularidad de que la promoción de magisterio del 69, que como había concertado una reunión en solitario para ellos, a las 12 h, en otro lugar del centro, se pusieron al fondo de la sala para, nada más hablar su representante (Juan Padilla), salir sigilosamente por la puerta de atrás, con el fin de celebrar su 50 aniversario de forma particular, rematándolo con una suntuosa y memorable comida en el Parador de Turismo de Úbeda.

Comenzó el acto institucional puntualmente, a las 11,30 h, con la voz en off del inconfundible y dinámico MMM (cerebro gris de muchos entramados de este encuentro y mano ejecutora de los relevos que se iban a producir en esta edición), para advertirnos del nuevo y flamante presentador del acto, Francisco Javier Ruiz Ramos (Javi, para los amigos), que vive en Linares, trabaja en Jaén y es también antiguo alumno safista, apadrinado por él mismo, de cuyo currículo y solvencia nos dio buena y detallada cuenta, para no defraudar ni un ápice. Él sería ya quien iría presentando, con currículos cortos y acertados, a cada uno de los intervinientes en este acto.

Javi, tras la presentación de la mesa presidencial que estaba formada, de izquierda a derecha, frente al público, por el antiguo profesor, don Jaime Roselló Cabezas; el R. P. Enrique Gómez-Puig Gómez S. J., Director General de Fundación y Patronato SAFA; la directora-gerente del colegio Safa de Úbeda, María Martínez Urbano; y Paco Bordés Ruiz, presidente de la Asociación Antiguos Alumnos Safa de Úbeda, fue presentando y dando paso a los distintos intervinientes del acto con unas tablas y sabiduría extraordinarias. Como se pueden visionar, cuantas veces se quiera, gracias a Pepe Aranda, nuestro gurú de las ondas safistas, en su RECREO (http://asafa.eu/)y al que nunca podremos ni sabremos estar agradecidos; y como, además, se podrán leer sus textos escritos en la nueva Amalgama que dirigirá Miguel Raya, no me extenderé en sus resúmenes o comentarios, sino que lanzaré simplemente unas ideas fugaces, quizás un tanto profundas, que me sugirieron sus intervenciones.

La bienvenida estuvo a cargo de la directora-gerente del colegio, María Martínez Urbano, que hizo gala de anfitriona agradecida con palabras escritas desde la experiencia y el corazón, recordando los 78 años de existencia de este centro educativo y animando a que las nuevas promociones se vayan personando por aquí en próximas ediciones.

El presentador quiso disculpar la ausencia de la alcaldesa de Úbeda, Toni Olivares, que, por culpa de una fatal e imprevista coincidencia ha tenido que asistir a una ineludible reunión de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad, mandando, por ello, su enhorabuena a todos los asistentes de este evento.

Después, tomó la palabra el representante de la promoción de magisterio que cumplía medio siglo, Juan Padilla, para ir rememorando magistralmente imágenes, sentimientos y emociones comunes a los muchos asistentes que lo escuchábamos embobados, cual patrimonio común safista que nunca deberíamos perder.

Luego, intervino el representante de la promoción de oficialía que cumplía 50 años, Elías Gallardo Navea, genuino andaluz que demostró su hidalguía, inventiva y garbo, relatando un largo ensayo alegórico -de su cosecha-, cual parábola referida al “cocido de garbanzos”, que bien conocían las antiguas generaciones safistas de internos y tras el que siempre estuvo el Espíritu Santo moviendo los hilos a través del padre Villoslada y su cohorte fundacional. Remató su intervención cantando una improvisada sevillana a la Virgen del Rocío, precisamente en la víspera de su onomástica, y un fandango de Huelva, ambos con una gracia y un embrujo especiales; que luego repetiría con nuevos palos de cante en la comida. Como dijo el presentador, a su término: «¡Qué buen caldo sale de ese buen cocido…!».

Después se atrevió a subir al estrado una mujer valiente y con muchas tablas “croniquiles”, literarias e históricas: la esposa del representante de la promoción de maestría que cumplía 50 años, María Teresa Murcia Cano, cronista oficial de Frailes, entre otros muchos títulos y distinciones, que no defraudó, pues supo meterse fabulosamente en el papel de su marido, Manuel Gallego Mudar, mientras estuvo viviendo y aprendiendo en la Safa de Úbeda, haciéndose un hombre de provecho; atreviéndose -incluso- a entonar alguna canción de aquella época estudiantil, con el permiso de don Isaac Melgosa Albillos, haciendo un extraordinario papel e introduciendo una novedad plausible que sorprendió y agradó a todos los presentes. ¡Olé ahí lo bien hecho!

Después salió al estrado Antonio Almagro García, tras haber bromeado sobre su lugar de nacimiento, en la corta y típica calle ubetense, Torno de Monjas, y comentar el apodo que usa, en su blog, sobre temas de patrimonio, y que tiene un tanto olvidado. Se autodenomina “Hermana tornera”, porque este personaje anónimo es paradójicamente quien más conoce a la gente de esta ciudad.  Con la retranca que le caracteriza, explica que adoptó esa doble dualidad con intencionalidad manifiesta, aunque obviamente no es una mujer ni una monja. ¡A la vista está!

Aprovechó la ocasión para dar una visión literaria y ajustada en la celebración del 75 aniversario de la fundación de la Escuela de Magisterio de Úbeda, hoy centro universitario, siendo como todo el mundo sabemos un personaje de honor que conoce la historia de la Safa y la de Úbeda, a partes iguales, y ejerciendo siempre de acerado crítico contra las malas intervenciones hechas a su amada iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, que conoce como la palma de la mano, y a su Úbeda amada. Por ello, fue leyendo e improvisando sobre diversos textos que conformaron un fiel recuerdo de lo que algunos de los primeros alumnos Safa de Úbeda dejaron escrito para que nuestro imaginario safista tuviese referencias firmes en las que sustentarse.

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